miércoles, 7 de octubre de 2015

Más sabe el diablo por viejo...


Diputado Federal más joven.

A los 22 años, la vida de un joven puede ser ordinaria: ir a la escuela, salir con los amigos y en algunos casos trabajar. Esa era la situación en la que vivía Guillermo Rafael Santiago Rodríguez, un estudiante de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH),  quien se ha convertido en diputado plurinominal por parte del partido político Morena.

Se podría hablar de ello como un éxito, como una manera de fomentar o de renovar la política, como el impulso de los jóvenes o el momento de las nuevas generaciones, como el cambio que éste país necesita, pero… ¿a quién engañaríamos con eso?

México es un país que ha elegido muy mal a sus gobernantes, un país en el que los que toman las decisiones son personas que no tienen el más mínimo conocimiento de lo que pasa a su alrededor y que no saben cómo actuar ante ciertas situaciones.

Al poder llegan los inexpertos, los que no han vivido momentos cruciales, los que no saben decidir, los que solo tienen intereses personales pero no comunitarios, aquellos que solo buscan recibir y que no dan nada a cambio.

Y ahora, un niño como diputado. No es que esté mal que los jóvenes tengan oportunidades, el problema radica en las responsabilidades para las que no están aptos. ¿Cómo un joven de 22 años que apenas comienza a ver el mundo puede saber que es lo mejor para una nación?

Muchas veces los jóvenes creen en una capacidad inexistente de hacer el cambio, muchas veces el arrebato es más poderoso que la razón, muchas veces cometen errores en nombre de sus ideales que llevan a daños irreversibles.

Poner como diputado a alguien que no tiene bases, que ni siquiera conoce el medio en el que se maneja y que no tiene idea de la responsabilidad que hay en su cargo, es un riesgo muy grande que el país ha decidido tomar.

Pero lo más triste de esto es que la culpa no es de los que están ahí, la culpa viene desde la sociedad que se conforma con lo que le dan y que no exige lo que en verdad se merece y necesita.

El cambio no está en la edad, el cambio está en la convicción, en las ganas y el deseo de hacer crecer al país, el cambio está en las acciones y no en las palabras, el cambio está en cada uno y hasta el momento en el que se decida poner un alto a la manera en la que nos gobiernan, hasta ese momento México empezará a ser el país con el que tanto hemos soñado.

Escrito por: Daniela Villanueva.


0 comentarios:

Publicar un comentario