martes, 17 de noviembre de 2015

SIN FRONTERAS

Por: Daniela Villanueva
Continentes, países, estados, ciudades, municipios…, todas fronteras que delimitan quienes son unos y quienes son otros, fronteras que dividen y hacen del egoísmo el principal actor.
Nos han insertado un chip desde que nacemos para que tengamos claro a dónde pertenecemos y de dónde vienen los demás, nos han remarcado nuestras diferencias pero jamás han hablado de nuestras similitudes.
Y lo anterior ha traído una consecuencia muy grave a la población mundial e incluso a otras especies: la destrucción.
El hombre se está destruyendo a sí mismo, el hombre piensa en su patria y con el afán de “defenderla”, comete atrocidades que ponen en peligro la identidad de sus semejantes.
Y se ha visto con los múltiples atentados y ataques que se han realizado en los últimos meses. ¿Y qué hacen? Contraatacan, creyendo que la solución contra la violencia es más violencia e intentan imponer para demostrar quién es el que manda más.
El hombre debe de entender que lo que hace no es correcto, que las fronteras lo único que hacen es dividir y que todos pertenecemos a un mismo mundo, un mundo al que ellos mismos han seccionado.
No importa de qué lado del globo terráqueo vivas, cada persona merece ser tratada con el mismo respeto y entre todos deberíamos cuidar a nuestra especie y no destruirla. Y si ese momento llega, habremos alcanzado posiblemente la perfección.


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